11.2.09

Cuando las cosas van muy bien, desconfiamos del destino. Y eso es porque nos tiene muy acostumbrados a que siempre que todo va muy bien, no puede durar mucho. Esperamos que venga algo a arruinarlo, porque siempre fue así y suponemos que siempre lo va a ser. Pero..¿ podemos cambiar la historia? Está en nuestras manos mantener nuestra felicidad. Aunque no podemos impedir que todas las cosas malas que nos pasen sucedan, podemos enfrentarlas de otra manera. Y que el destino venga y se atreva a querer arruinar nuestra felicidad, que... ¡nosotros vamos a darle pelea!