5.12.08

Una nunca puede decidir a quién quiere o a quién no. Sí es posible alejarse de relaciones destructivas o dolorosas, tomar distancia de personas a quien amar implica un daño seguro. Se puede optar por empezar, continuar, mantener o finalizar relaciones que llenan más o menos, que complementan o no, que aportan algo o nada, que duelen o agradan. Pero nunca se puede decidir a quién amar ni si se ama o no. Las complicaciones, el dolor, las dificultades… nunca se buscan, jamás se desean. Se ama o no se ama. Te toca o no. Y si te toca, siempre hay dos opciones: lanzarte a vivirlo o dejarlo pasar en función de tu estado vital, de las circunstancias, de la fortaleza de cada cual, del uso de la razón o de otras variables. Pero el amor aparece siempre sin avisar, sin prever, sin planificar, sin esperar.